INTRODUCCIÓN

A medida que la sublevación militar se afianzaba en el territorio surge la necesidad de dar solución a los gravísimos problemas del día a día: refugiados, hambre, huérfanos... La urgencia impuesta en la creación de comedores, cocinas o cualquier otro servicio para atender a las personas que se encontraban en situación precaria llevó al incipiente Gobierno Nacional a dictar un decreto, con fecha 14 de agosto de 1936, autorizando a las administraciones municipales y provinciales a establecer un recargo de cinco céntimos sobre la correspondencia para hacer frente a los gastos. Dicho recargo, obligatorio, se visualizaba mediante sellos benéficos que se añadían al franqueo ordinario.

En Andalucía, la picaresca, la especulación o, simplemente, la necesidad provocaron una generalización abusiva que llevó a extremos increíbles: localidades escasamente pobladas emitieron un variedad interminable de sellos, como es del caso de Fuente de Piedra, Huévar o Alhama, por citar algunos ejemplos. Tal fue el descontrol que el 7 de noviembre de 1937 un nuevo decreto prohibió la emisión y circulación de sobretasas.

No faltaron, además, quienes vieron el negocio y ofertaban un mismo modelo a diversas localidades con la justificación de abaratar costes de producción. Se variaba el nombre de la localidad, pero el resto del diseño e, incluso, la composición de la hoja eran idénticos. Son éstas, las sobretasas empleadas en más de una población, el objeto de este estudio para el que nos hemos ayudado de los catálogos Gálvez 1960 y Sofima, con carácter general, del magnífico estudio sobre Huelva publicado por Luis Carlos Cano Guitart en la web de Filatelia-Numismática San José y, especialmente, de los muchos y buenos amigos del Ágora de filatelia.